El 21 de enero del 2026 Iglesia Vida Vertical cumple 8 años de haber nacido. El día domingo 25, miembros y asistentes celebraremos lo que Dios ha hecho en IVV.
Si me preguntaran, ¿Cómo ha sido este proceso después de ya casi 8 años? mi respuesta tendría muchas aristas, todas buenas, si consideramos que el Maestro de la orquesta es el infinito Dios que nos plantó en esta gran urbe, la Ciudad de México.
Me gusta la música clásica, una pieza en particular es la Quinta Sinfonía de Beethoven (primer movimiento), me gusta mucho debido a los altibajos de su melodía, puede llegar a ser tan suave como un vals que te invita a bailar, o tan estruendosa como una trompeta que te invita a la guerra.
Cuando me imagino a Dios como el Maestro de la orquesta, y a su iglesia como la melodía que Él dirige y compone, pienso en la Quinta de Beethoven como un ejemplo de esa melodía.
Veo el crecimiento y caminar de Iglesia Vida Vertical como veo la Quinta de Beethoven, existen etapas del caminar con la iglesia donde todo pareciera tan suave y placentero como un vals, donde todo marcha en armonía perfecta y relajada, donde los miembros de la iglesia responden a los medios de gracia, se alinean a la visión que Dios ha dado a Su iglesia, y buscan su unidad y bienestar. Esas etapas suelen durar un tiempo que puede dar la impresión de que este es el énfasis de la melodía, pudieramos llegar a pensar que de eso se trata todo. Pero de repente vienen las notas de estruendo, los graves de la melodía que te cimbran, como un sonido de trompeta y tambor que te invitan a estar alerta, como si viniera una guerra.
Es entonces cuando vienen cosas en la vida de la iglesia que uno como pastor no quiere que sucedan, mi preferencia es el sonido suave y armonioso de vals, pero el Maestro de la orquesta tiene otros planes, Él manda y dirige las notas graves, los tiempos de estruendo son parte de la melodía, comienzan los sonidos de tambor que anuncian oposición, comienzan las trompetas a todo pulmón que anuncian rebeldía, hipocresía, traición, chisme, difamación, y hostilidad ante la visión de la iglesia que Dios está formando, “Pan pan pan pan… Pan pan pan pan”, comienza esa parte de la melodía de Beethoven que muchas veces me resisto a querer escuchar cuando se trata de la iglesia local, pero que Dios, el Maestro de la orquesta, usa para formar la melodía perfecta en la que quiere que se convierta su iglesia, permite el cimbrar de los suelos con las notas de división de aquellos que por su pecado o por ignorancia son usados junto con su pecado para formar el corazón de Su iglesia y limpiarla, esto sin quitarles la responsabilidad de sus actos y sus consecuencias; es cuando suceden estas notas graves en la melodia de la canción, cuando somos recordados que nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados y potestades demoníacas.
Aun enmedio de esta realidad, oramos, y seguiremos orando por aquellos que se asocian con el reino del maligno al dañar a la iglesia de Cristo.
Así es que, volviendo al punto, si me preguntaran: ¿Cómo ha sido este proceso después de ya casi 8 años? mi respuesta sería: “Es como escuchar la Quinta de Beethoven”, donde Dios, el Maestro y director de la orquesta, manda su vals por un lapso, pero de repente manda notas con sonidos de guerra que traen pruebas y aflicción a su iglesia. Sin embargo, la melodía de la canción es buena y perfecta, Dios la orquesta para cumplir sus propósitos eternos en nosotros y a través de nosotros, recordándonos que se trata de Él y de lo que está haciendo para formar a Cristo en nuestros corazones, y no de nuestra comodidad o preferencias.
Es una melodía a la que ya me estoy acostumbrando, y más me vale acostumbrarme si es que en verdad entiendo que soy llamado a permanecer firme predicando la Palabra de Dios fielmente, sin temor, y sin disculpas cuando la proclamación de la verdad ofenda a los agraviados; sin refreno, ya que las notas de la verdad son claras, y Dios nos pide en Su Palabra que las prediquemos y vivamos a tiempo y fuera de tiempo, cuando son bien recibidas o cuando son ignoradas, cuando las personas las celebran o cuando por su pecado las suprimen.
Mi ruego a Dios es que aquellos que son y sigan siendo parte de lo que Dios está haciendo en Su Iglesia Vida Vertical, al igual que yo después de casi 8 años, se acostumbren a la dirección del Maestro de la orquesta, reciban con gozo los tiempos de vals y los tiempos que anuncian guerra, recuerden que así ha sido desde siempre cuando la iglesia por los siglos ha caminado en fidelidad de la Palabra de Dios, en sumisión a las notas espirituales de esa Palabra. Recordemos que hay tiempos de vals para nuestro deleite, y tiempos de estruendo para nuestro deleite también, que ambos son usados para formar la melodía perfecta, de lo que Dios está haciendo dentro de su iglesia y para Su Gloria.
A veces la oposición vendrá desde adentro, como ha sido mayormente en nuestra experiencia, ha veces desde afuera, como tambien ha sucedido pero en menor énfasis. Sin importar de donde venga, si son tiempos de vals o de música de alerta de guerra, debemos recordar que son parte de las notas de la misma canción, son la melodía que Dios Padre eligió para exaltar a su Cristo, misma con la que limpia a su iglesia, formando el carácter de Su Hijo en nuestros corazones.
La Quinta de Beethoven es a mi parecer hermosa, pero no se le compara con la obra de Dios en cada una de las iglesias que Él sostiene y ha plantado, y sin importar si son 8, 10 o 100 años desde su plantación, cada obra que es sembrada por Dios es asombrosa, pues el que la dirige es mas que asombroso, y lo aún más asombroso es poder ver su obra perfecta en los corazones de aquellos que perseveran en unidad dentro de la iglesia, en medio de los agudos y los graves de la vida de iglesia, en medio de las notas suaves y las estruendosas, en medio del vals gozoso y del dolor que se convierte en gozo, es hermoso ver como los que a la luz de la Palabra entienden estas cosas, se parecen cada día más y más a Jesús, quien en el poder de Su Santo Espíritu está formando Su imagen en Sus escogidos, santificandolos por medio de las notas divinas de Su poderosa Palabra.
Si me preguntaran, ¿Cambiarias algo en la Melodia despues de casi 8 años? mi respuesta seria un rotundo NO, porque aun enmedio de las notas que muchas de las veces no son mi preferencia, Dios, el Maestro de la orquesta despliega su sabiduria y su bondad para gloria suya, y para beneficio de los que Él ha amado en su Hijo Jesús. Él sabe mejor, nosotros solo necesitamos confiar en Él.