Tiempo atrás mi esposa compró un comedero de aves en el bazar de objetos usados que tiene nuestra iglesia.
Cuando me lo mostró, me emocionó la idea de llenarlo con semillas para alimentar a las aves.
No tardé mucho en hacerlo y colocarlo frente a la ventana de la sala que tiene vista a la calle. Tampoco tardaron mucho los pajaritos en darse cuenta de que frente a nuestra ventana había comida gratis patrocinada por la familia Soto.
Cada vez que veo a las aves acercarse a comer del comedero colgante, recuerdo las palabras de nuestro Señor Jesucristo en el sermón del monte. Sobre la provisión por la cual no debo estar ansioso cuando estoy buscando primeramente el reino de Dios y su justicia.
Mateo 6:25-33 “»Por eso les digo, no se preocupen por su vida, qué comerán o qué beberán; ni por su cuerpo, qué vestirán. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? Miren las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No son ustedes de mucho más valor que ellas? ¿Quién de ustedes, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? Y por la ropa, ¿por qué se preocupan? Observen cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan. Pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si Dios así viste la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará Él mucho más por ustedes, hombres de poca fe? »Por tanto, no se preocupen, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?”. Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; el Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas. Pero busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.”
Dios en su sabiduría me permitió tener este comedero de pájaros frente a la ventana para que cuando los pájaros vengan a comer, yo sea recordado de las promesas de Dios, de lo absurdo que es que me preocupe por la provisión de esta vida.
Aunque si soy honesto, creo que cuando me sucede, cuando dudo sobre la provisión futura para mi sustento y el de mi familia, es porque tal vez no estoy tan seguro de que estoy obedeciendo el llamado, el de poner en primer lugar a Dios, su justicia, y su reino en mi vida.
Creo que es válido dudar ante tal incertidumbre, creo que es de sabios hacernos constantemente las preguntas que incomodan:
¿En verdad mi enfoque actual es el de buscar el reino de Dios y su justicia?
¿Mis prioridades de vida revelan que esto es verdad?
¿Mis compromisos lo revelan?
¿La forma en la que administro los bienes que Dios pone en mis manos lo revelan?
¿Mis disciplinas bíblicas lo revelan?
¿Mi obediencia a la palabra lo revela?
Ya que, de no ser así, creo que tiene sentido que dude sobre la promesa de Jesús, ya que su promesa es condicionada, Jesús nos está diciendo: busca primero y no te hará falta nada de lo que necesitas, nada de lo básico, nada de lo que tu Padre en los cielos sabe que necesitas.
¿Será que muy en el fondo de nuestro corazón, cuando nos preocupamos y dudamos sobre la provisión de Dios, es porque sabemos que no estamos bien enfocados, es porque reconocemos que en la actualidad Dios, su reino, y su justicia no están siendo nuestra prioridad y enfoque?
¿O tal vez también pueda ser que estamos teniendo expectativas no realistas? ¿Estamos tal vez preocupados porque Dios provea algo que Él nunca prometió proveer? ¿Tal vez queremos una provisión del tipo que no está descrita en los pasajes de Mateo 6:25-33?
Si bien es claro el pasaje, Jesús habla del sustento básico para el cuidado de nuestros cuerpos, el pasaje no está hablando del auto del año que tenemos en mente, o de las vacaciones en las Bahamas que creemos que nos merecemos.
También pudiera ser que la preocupación viene porque estamos haciendo cosas que se ven espirituales, pero donde nuestro corazón no está ahí. El peligro para mí como pastor es el de preparar un sermón o una clase de discipulado donde mi corazón no esté ahí, hacerlo por hacerlo sin una búsqueda auténtica en mi corazón para que el reino de Dios avance en mi vida, y en la de los demás.
Si ese es el peligro para un pastor como yo, el cual muchos asumen está enfocado en las cosas del reino, entonces también puede ser un peligro para cualquiera que parezca estar haciendo cosas que se ven espirituales dentro o fuera de la iglesia.
Pienso que esta sección del evangelio de Marcos nos está invitando a dos cosas en concreto:
- Examinar nuestros corazones para discernir si en verdad estamos poniendo nuestra mirada en las cosas del reino de Dios y su justicia, con la motivación y el espíritu correcto.
- Descansar en la provisión de Dios cuando el corazón está recto delante de Él, muriendo a su vez a expectativas no realistas de lo que Dios no prometió.
¿En dónde te encuentras parado el día de hoy con respecto a la promesa de Jesús sobre confiar en su provisión?
¿Qué área necesita ser corregida en tu vida, ya sea en tu expectativa de provisión o en tu devoción auténtica a Dios?
Cuando veo los pajaritos que se acercan a la ventana para tomar semillas del comedero, recuerdo, que aunque al parecer soy yo el que le pongo las semillas, en el fondo es Dios quien puso esas semillas, y a mí sólo me usó para alimentar a los pajaritos.
Mientras escribo este mensaje, recibo por correo la noticia de una ayuda extra que me enviará una iglesia en Canadá como apoyo por unos video sermones que les estaré enviando este verano, mensajes para que los escuchen cada sábado trabajadores hispanos que están por esta temporada trabajando en la cosecha (Iglesia en el Establo).
Recibo la noticia mientras escribo este artículo, mismo que comencé a escribir mientras en mi mente rondaba la preocupación del gasto de la escuela de mis hijos que incrementará su costo este verano, cuanto necesito crecer en confiar en la provisión de Dios para mi familia.
Dios es fiel, Él sabe lo que necesitamos en el momento que lo necesitamos.
Descansemos en Él, enfoquémonos en buscar su reino y su justicia, y Dios usará los medios que tenga que usar para proveer lo que corresponda en la etapa en la que nos encontremos.