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La mayoría de los pastores que conozco inician una plantación de iglesia con un profundo deseo de hacer evangelismo. En cierto sentido, ¿qué otra cosa harías? Casi ningún pastor nuevo se propone iniciar una iglesia “robando ovejas”. Quieren una iglesia vibrante, centrada en la cruz y enfocada en Jesús, que resplandezca con el testimonio del evangelio y esté llena de nuevos creyentes emocionados.

Y se pondrán manos a la obra… justo después de averiguar cómo instalar un sistema de sonido en un gimnasio escolar, resolver dónde estará la guardería en el hotel, y lanzar la página web.

Aunque la mayoría de los pastores ven el evangelismo como clave para la salud espiritual tanto del creyente como de la iglesia, dado el número abrumador de cosas que deben hacerse en una nueva plantación —sin mencionar la resistencia interna y pecaminosa al evangelismo— es fácil perder el fervor. El evangelismo, al parecer, siempre se siente como empujar una roca cuesta arriba.

Si el evangelismo ha de estar entretejido en el tejido mismo de la vida de una nueva iglesia y su pastor, se requiere reflexión y planificación.

Aquí hay 10 cosas que he aprendido y que podrían ayudarte:

  1. EL MOMENTO DE COMENZAR CON EL EVANGELISMO EN TU IGLESIA ES ANTES DE INICIAR LA IGLESIA.

Si has estado tan inmerso en el seminario o en un ministerio de apoyo que te has alejado de los no cristianos, necesitas pensar cómo tratar el evangelismo como cualquier otra disciplina espiritual.

Déjame ser claro: si no has estado involucrado regularmente en el evangelismo, probablemente no deberías estar comenzando una iglesia. Aun así, intenta compartir tu fe ahora, antes de comenzar a plantar una iglesia. Si esperas “hasta tener tiempo”, nunca lo harás.

  1. ENSEÑA, ENSEÑA, ENSEÑA.

Define el evangelio: “El mensaje de Dios que nos lleva a la salvación.”—J. Mack Stiles

Define ese mensaje: “Dios, Hombre, Cristo, Respuesta,” o “Creación, Caída, Redención, Consumación.”

Define el evangelismo: “Enseñar (o predicar) el evangelio con la intención de persuadir.”

Define la conversión bíblica de forma bíblica. Revisa el excelente libro de Michael Lawrence sobre el tema.

Y cuando el evangelismo sea demostrado o mandado en el texto bíblico que estás predicando, asegúrate de resaltarlo para tu congregación.

  1. APUNTA AL “FRUTO BAJO”.

Una vez noté a un hombre que asistía ocasionalmente a la iglesia con su esposa. Me lo topé después del servicio y le dije: “Tim, tengo curiosidad, ¿en dónde estás espiritualmente?”

“No soy creyente”, me dijo. “Realmente solo vengo para hacer feliz a Gina”.

Hablamos un poco más. Los invité a almorzar y hablamos sobre la vida espiritual y el evangelio. No pasó gran cosa, pero Gina me dijo después que, en todos los años que su esposo había asistido, nadie le había preguntado sobre su condición espiritual.

No permitas que eso pase. Muchas personas que vienen a la iglesia se sorprenden cuando se habla más de deportes que de verdades espirituales, y con el tiempo eso los convence de que están bien. En cambio, clava tu temor al hombre en la cruz, y pregunta a los nuevos sobre su vida espiritual.

El mejor lugar para que los pastores y evangelistas tímidos hagan evangelismo es con las personas que ya vienen a la iglesia. ¡Después de todo, están allí!

  1. NO DES POR SENTADO EL EVANGELIO.

Dar por sentado el evangelio es la vía más rápida para matar una iglesia en un par de generaciones. Recientemente estuve en Portland, Oregón, y noté que la ciudad estaba llena de edificios de iglesias vacíos.

Pero alguna vez, cristianos vibrantes sacrificaron dinero y tiempo para construir esos lugares. ¿Qué pasó? Comenzaron a dar por sentado el evangelio. Un evangelio asumido lleva a un evangelio distorsionado, lo cual lleva a un evangelio perdido. Y cuando se pierde el evangelio, se drena la sangre vital de la iglesia.

Revisa cada sermón con esta pregunta: “¿Podría un no cristiano llegar a la fe con lo que prediqué hoy?”

Revisa las canciones que cantas.

¿Estás comunicando que las personas pueden acercarse a Dios sin importar el estado de su corazón? Hacemos eso cuando agitamos emociones con una buena melodía pero cantamos letras sin evangelio.

Asegúrate de que la verdad del evangelio esté presente en las oraciones congregacionales y en las lecturas bíblicas; que esté clara en los sacramentos (¿proteges la mesa del Señor?). Haz que las personas compartan su testimonio ante la iglesia antes de ser bautizadas, revisando con ellas que el evangelio esté claro.

En las entrevistas para membresía, asegúrate de que quienes están confusos con el evangelio realmente sean creyentes. Haz saber a todos que te encanta hablar del evangelio y que estás dispuesto a hacer espacio en tu agenda para hacerlo. Esto selecciona a los que tienen un interés genuino.

Habla a menudo del evangelio con quienes lo aman; más personas de las que imaginas están escuchando, especialmente los niños.

  1. DIRIGE EN EL EVANGELISMO.

Esto puede parecer obvio, pero debes liderar en evangelismo.

No basta con predicar el evangelio, aunque eso sea lo más importante. La congregación sabrá si tú compartes personalmente tu fe. Por supuesto, estás tan ocupado con cristianos que eso hace tu labor más difícil.

Sí, tu trabajo es difícil. Pero comparte con la congregación tu deseo de evangelizar, pídeles oración, y cuéntales tanto tus éxitos como tus fracasos.

  1. ASEGÚRATE DE QUE TODOS ESTÉN ENFOCADOS EN LA MISIÓN.

Quieres que toda la iglesia hable de Jesús —no solo el pastor. Por eso, la iglesia debe ser regularmente cuestionada sobre sus oportunidades evangelísticas. Y no olvides: ellos pueden ayudarte. Diles a los miembros que estarías feliz de hablar con sus amigos no cristianos si eso les ayuda.

Tal vez te sea útil conseguir mi libro Evangelismo: Cómo toda la iglesia habla de Jesús, sobre por qué una iglesia saludable es el medio más importante de evangelismo.

Celebra a los evangelistas de la congregación. Ora por ellos como iglesia y pregúntales cómo les está yendo. Si la congregación ve que esto es una prioridad para el liderazgo, es más probable que también lo sea para ellos.

Obviamente, quieres que tu gente hable de oportunidades exitosas de evangelismo, pero también comparte historias de fracaso. El 99% de mis esfuerzos no llevan a ninguna parte, pero saber que estamos en la lucha ayuda mucho.

  1. SÉ PRÁCTICO, PERO NO PRAGMÁTICO NI PROGRAMÁTICO.

Al igual que tú, tu congregación necesita ayuda para compartir su fe. Pero no montes un montón de programas evangelísticos. A menudo digo que los programas son al evangelismo lo que el azúcar es a la nutrición. Los programas pueden hacerte sentir que hiciste evangelismo cuando no lo hiciste, como el azúcar te hace sentir lleno cuando no comiste nada nutritivo.

Dicho esto, sí ayuda a tu congregación con herramientas prácticas.

Un ejemplo: en Covenant Hope Church, Dubái, todos escribieron en una tarjeta los nombres de cinco amigos no cristianos y oraron por oportunidades para compartir con ellos. Qué simple y práctico. Llevaban la tarjeta en la cartera o bolsa y la consultaban con frecuencia. Pensaban en un plan: invitar a un café, mandar un correo con una invitación a la iglesia, etc.

Ayuda a tu iglesia a entender que si todos comparten su fe, será mucho más efectivo que cualquier programa de evangelismo por más grande que sea.

  1. SÉ VALIENTE Y CLARO AL COMPARTIR TU FE.

No quiero decir que seas ofensivo o abrasivo al compartir tu fe. Solo quiero decir que tomes más riesgos en el evangelismo. Sé honesto; deja que la gente sepa de dónde vienes. Puede sonar extraño, pero algo bueno de ser directo con tu deseo de hablar del evangelio es que, si te rechazan, te ahorras tiempo tú y se lo ahorras a ellos.

  1. CONOCE EL EVANGELIO, HABLA DEL EVANGELIO Y VIVE EL EVANGELIO.

Debes saber cómo expresar el mensaje del evangelio de forma clara y sencilla, y asegurarte de que los miembros de tu congregación también sepan cómo compartirlo en uno o dos minutos con sus propias palabras.

He notado con los años que, si no meditas, oras, aplicas y hablas del evangelio regularmente, este se vuelve borroso y lejano.

Creo que es una máxima espiritual: lo que no usas, lo pierdes.

Ayuda a tu iglesia a aplicar el evangelio a sus vidas: en áreas de pecado y arrepentimiento, perdón y santidad.

Muéstrales que el evangelio no es solo el punto de partida de la salvación, sino un pozo en el centro de la vida del cual debemos beber cada día.

  1. USA LIBROS, NO FOLLETOS.

Para regalos de bienvenida o evangelismo, prioriza libros breves y legibles por encima de folletos. Muchas personas que conozco han llegado a la fe por libros como La vida centrada en la cruz de C.J. Mahaney o ¿Qué es el evangelio? de Greg Gilbert.

No seas tacaño. Regala libros que expliquen el evangelio, y capacita a los miembros para estar dispuestos a leerlos con quienes los reciban.

Autor--Mack Stiles, pastor de Redeemer Church of Dubai