Cuidado amoroso de la sana doctrina en la Iglesia Vida Vertical
Introducción
Así como un padre y una madre establecen límites para cuidar el bienestar de sus hijos, el Señor también ha provisto medios para cuidar a Su iglesia. Estos lineamientos nacen de ese deseo: amar, proteger y acompañar a cada persona para que crezca firmemente en la verdad del evangelio.
La iglesia local es una familia espiritual. Dios ha confiado a esta familia el privilegio de crecer juntos en la sana doctrina, edificándonos mutuamente en el conocimiento de Cristo y procurando que nuestras vidas reflejen fielmente Su Palabra. De manera particular, Él ha encomendado al pastor la responsabilidad de velar por el cuidado doctrinal del rebaño, no como una carga de control, sino como una expresión de amor y servicio hacia las almas que Cristo compró con Su sangre.
Las Escrituras muestran claramente esta responsabilidad:
2 Timoteo 1:13–14
"Retén la norma de las sanas palabras que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús. Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado."
1 Timoteo 6:3–4a
"Si alguien enseña una doctrina diferente y no se conforma a las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido y nada entiende..."
Tito 1:9
"Debe retener la palabra fiel que es conforme a la enseñanza, para que sea capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen."
A la luz de estas verdades, consideramos que es sabio y amoroso establecer algunos lineamientos que ayuden a cultivar, fortalecer y preservar la sana doctrina dentro de la vida de nuestra iglesia.
Nuestro propósito no es limitar el deseo de servir, enseñar o discipular. Al contrario, damos gracias a Dios por cada creyente que anhela invertir su vida en otros. Estos lineamientos buscan que ese deseo florezca dentro del cuidado pastoral que Dios ha establecido para el bien de todos, procurando que cada esfuerzo de discipulado sea verdaderamente edificante y contribuya a la unidad de la iglesia.
Creemos que caminar juntos en este orden fortalecerá la salud espiritual de Vida Vertical y ayudará a que el evangelio siga siendo transmitido con fidelidad a las generaciones presentes y futuras.
Lineamientos
1. El discipulado comienza en el hogar.
Reconocemos que Dios ha dado a cada cabeza de familia la hermosa responsabilidad de discipular a quienes están bajo su cuidado. Cada hogar tiene plena libertad para utilizar recursos cristianos —libros, sermones, artículos, conferencias y otros materiales— que sean de ayuda para su crecimiento espiritual.
Sin embargo, cuando el deseo sea extender ese discipulado hacia otras personas que asisten a la iglesia, ya sean miembros o visitantes, buscamos que dicho proceso se desarrolle acompañado por el cuidado pastoral. Esto permitirá discernir juntos si es oportuno iniciar ese discipulado y si la persona que desea servir en esa labor se encuentra en el momento adecuado para hacerlo.
No partimos de la desconfianza hacia las personas, sino del profundo valor que tienen las almas delante de Dios y de la convicción de que la enseñanza de Su Palabra merece ser cuidada con diligencia y amor.
2. Todo discipulado adicional debe caminar de la mano con el cuidado pastoral.
Si algún miembro o asistente desea comenzar un discipulado individual o grupal que sea adicional a los medios de enseñanza que la iglesia ya ofrece —como la predicación dominical, los podcasts, las reuniones de hombres y mujeres, jóvenes, talleres u otros espacios de formación—, pedimos que lo converse previamente con el pastor.
Este diálogo permitirá discernir juntos si dicha iniciativa será de edificación para la iglesia, si responde a una necesidad real y quién sería la persona más adecuada para desarrollarla.
Nuestro deseo es que cada nuevo esfuerzo complemente el ministerio de enseñanza de la iglesia y contribuya a la unidad del cuerpo de Cristo.
3. Valoremos y aprovechemos los medios de gracia que Dios ya nos ha concedido.
Antes de iniciar nuevos espacios de discipulado, consideramos importante que tanto quien desea enseñar como quienes participarán procuren ser constantes en los medios de enseñanza que ya forman parte de la vida de la iglesia.
Esto no busca establecer un requisito rígido, sino promover una vida espiritual coherente, donde primero aprovechemos fielmente los recursos que Dios ya ha puesto a nuestra disposición y, desde allí, podamos discernir si es conveniente abrir nuevos espacios de discipulado.
4. El acompañamiento pastoral continúa durante el discipulado.
Cuando una iniciativa haya sido considerada y aprobada, el pastor procurará mantenerse cercano al proceso mediante un acompañamiento pastoral.
Este seguimiento no pretende supervisar cada detalle, sino cuidar, animar, resolver dudas cuando sea necesario y procurar que el discipulado permanezca centrado en el evangelio y sea de verdadera edificación para quienes participan.
Creemos que este acompañamiento beneficia tanto a quien enseña como a quien aprende.
5. Promovamos una cultura de crecimiento en la sana doctrina.
Cada creyente tiene la libertad y la responsabilidad de seguir creciendo en el conocimiento de Dios.
Como iglesia deseamos facilitar ese crecimiento. Por ello contamos con una biblioteca que pone gratuitamente a disposición de la membresía recursos que consideramos fieles a la sana doctrina y útiles para la edificación personal y de la iglesia.
Nuestro anhelo es que estos recursos fortalezcan el amor por Cristo, el conocimiento de Su Palabra y la unidad doctrinal de la congregación.
6. Los grupos de lectura también forman parte del discipulado.
Cuando dos o más personas acuerdan leer un libro o estudiar un recurso cristiano y posteriormente reunirse para conversar sobre su contenido, entendemos que, en esencia, están participando en un proceso de discipulado.
Por esa razón, también pedimos que este tipo de iniciativas se desarrollen dentro del acompañamiento pastoral descrito anteriormente.
Esta consideración no aplica a los tiempos de enseñanza que ocurren dentro del hogar entre los integrantes de una misma familia, ya que esa responsabilidad corresponde al discipulado familiar que Dios ha confiado a cada hogar.
7. Alcance de estos lineamientos.
Estos principios aplican a toda persona que participe en los distintos espacios de discipulado y enseñanza de Iglesia Vida Vertical, ya sea miembro o asistente.
Conclusión
Estos lineamientos nacen del deseo sincero de amar y cuidar las almas que Dios ha confiado a nuestra congregación.
Sabemos que, aun con las mejores intenciones, todos podemos equivocarnos al enseñar o comprender las Escrituras. Precisamente por ello Dios ha regalado a Su iglesia el cuidado mutuo, la responsabilidad compartida y el pastoreo fiel como medios para preservar la verdad del evangelio.
Nuestro anhelo es que estos lineamientos sean vistos no como una carga, sino como una expresión del amor de Dios hacia Su iglesia; una ayuda para caminar unidos, crecer en madurez y proteger el precioso depósito de la fe que hemos recibido.
Al vivir de esta manera, buscamos cuidar tanto a quienes enseñan como a quienes aprenden, procurando que todos seamos edificados en la verdad y que Cristo sea glorificado en medio de nosotros.
Tito 1:14
"Y no presten atención a mitos judaicos y a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad."
Si en algún momento surge alguna duda, inquietud o comentario respecto a estos lineamientos, el pastor estará siempre dispuesto a escuchar, conversar y caminar junto con cada persona.
Deseamos que toda conversación sobre este tema se desarrolle en un ambiente de gracia, confianza y amor fraternal, recordando que nuestro propósito común es honrar a Cristo, cuidar Su iglesia y perseverar juntos en la verdad de Su Palabra.